Historia y naturaleza

70 años de Punta Ballena y 120 del paraíso Lussich

La tumba de Antonio Lussich se encuentra frente a su casona, entre los árboles…

Durante 2016, un doble aniversario se cumple en Maldonado. Siete décadas desde el nacimiento del balneario Punta Ballena, mirador privilegiado de atardeceres, colores inundando la costa y fugaces apariciones de cetáceos. Y hace más de un siglo, Antonio Lussich comenzó a sembrar en esta zona un bosque único, que pobló de árboles hasta poco antes de su muerte…

La  perseverancia de Lussich

Hombre de letras y empresario marítimo uruguayo, Lussich se dedicó también a la fascinante labor de la arboricultura. En octubre de 1886 adquirió 1.296 hectáreas de sierras de roca bañadas por el mar, un área de tierras extendidas desde el arroyo El Potrero hasta la Laguna del Diario.

No existía ninguna especie de vegetación, predominaban los vientos y sólo permanecía un polvorín de la época colonial, que había servido en la defensa de Maldonado durante las invasiones inglesas. Contra pronósticos y dificultades, allí quiso edificar una casa de veraneo para instalarse con su familia.

Don Antonio, es inútil, nada puede crecer en este lugar“, le advirtieron nada menos que el paisajista francés, Carlos Thays, y el botánico vasco-uruguayo, José Arechavaleta. Además, Angela Portillo, mujer de Lussich, había decidió que ni ella ni sus hijos volverían a Punta Ballena si no se conseguía encontrar una solución contra los impetuosos vientos que soplaban.

Don Antonio Lussich
Don Antonio Lussich

La perseverancia de Lussich pudo más. Su obstinación lo convirtió en un visionario, creando una reserva natural que fue su obra maestra. Desafiando las leyes de la naturaleza, transformó un paisaje agreste en un auténtico paraíso.  “Lussich ha formado en Punta Ballena un hermoso bosque, un gran venero de riqueza, al mismo tiempo una gran colección forestal que no existe en toda la América Latina“, se desdecía a los años el propio Thays durante el Congreso Mundial de Botánica celebrado en París.

Su invalorable obra no se redujo a contrarrestar el poder del viento. “Don” Antonio siguió plantando especies de árboles del todo el mundo hasta junio de 1928, fecha de su fallecimiento. Décadas enteras dedicadas a forjar un bosque que continúa regalando infinitas bellezas, además de replantear, hoy, necesarios cuestionamientos para su conservación.

Arboretum Lussich
Casona ubicada en Punta Ballena, donde vivió Lussich y su familia.

El sueño de Lussich

Tras la muerte de Lussich, irrumpió la crisis de 1930 y su impacto alcanzó a aquel entorno que dio trabajo a varias familias de Maldonado en actividades frutícolas y de forestación.

Al tiempo, el arquitecto catalán Antonio Bonet sería el responsable de la urbanización de Punta Ballena y se le había encomendado, a su vez, la difícil labor de abordar el bosque creado por Lussich. Luego de asombrarse por la vastedad y espectacularidad de la obra del uruguayo, Bonet expresó un razonable temor: ¿Cómo meterme en ese bosque, cómo penetrarlo, tocarlo sin dañarlo, sin herirlo en su maravilla?

En 1945 Bonet desembarcó en Punta Ballena y vivió en la casona de Lussich. Durante cinco años, junto a su compatriota Juan Ferreres, trabajaron cautelosamente en aquel bosque.

Uno de los tantos recovecos para perderse en Arboretum Lussich
Uno de los tantos recovecos donde perderse en Arboretum Lussich

Mirá imágenes de Arboretum Lussich


Con cuidado quirúrgico, el arquitecto decidió desplegar senderos, talar la cantidad mínima y suficiente de árboles, añadir unos puentes colgantes de madera pintados en vistosos colores que contrastaban con la gran variedad de verdes, e incluso construyó una casa que, vista desde el mar, en aquel momento parecía un barco amarrado al bosque.

La ceremonia inaugural del balneario Punta Ballena fue en junio de 1946 y allí concurrió el presidente Tomás Berreta y otras figuras de su gobierno. Estaba por llegar la luz eléctrica, el agua potable y el teléfono, a un área que se proyectaba como lugar de atracción turística en sintonía con la naturaleza.

Sin embargo, en 1975, durante la dictadura militar uruguaya se derogó una ley aprobada a mediados del 60’ por la que se declaraba toda la zona que no había sido intervenida por el arquitecto Bonet, como un gran parque nacional. También se resolvió la entrega a la Intendencia de Maldonado de las 198 hectáreas que hoy conforman el Arboreto Lussich.

Esta medida supuso un golpe a la obra de Lussich, en gran parte por el deterioro medio ambiental que provocó en un área natural duramente labrada. Hoy,  la Comisión Vecinal de Punta Ballena trabaja para recuperar aquel sueño que Lussich hizo realidad mientras vivió.

Nuevo horario del Arboretum Lussich

Recordamos que la Intendencia de Maldonado comunicó, recientemente, que rige desde el pasado 28 de marzo, el horario de invierno para las visitas al Aroberetum Lussich, entre las 10:00-17:30 horas, todos los días de la semana y gratuito durante todo el año.