Historia y naturaleza

Libro de Arena

 

A lo largo de 2.500.000.000 de años, las rocas que dibujan la costa uruguaya soportaron el progresivo desgaste del agua y del viento hasta convertirse en el majestuoso escenario natural que actualmente recibe a los más distinguidos turistas del mundo.

 

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Como todos los veranos, los primeros turistas llegan a Punta del Este y pueblan sus playas. Allí, sentados en sus reposeras, protegidos por las sombrillas, recostados al sol sobre la arena, probablemente ninguno de ellos imagine que ese suelo blanco que pisan diariamente haya demorado ni más ni menos que 2.500 millones de años en formarse. Bellas como pocas en el mundo, las playas uruguayas no sólo cautivan por sus aguas claras sino también por la calidad de la arena que recorre todo su contorno.

 

Bahía de Punta del Este, con sus hermosas arenas blancas de playa Mansa
Bahía de Punta del Este, con sus hermosas arenas blancas de playa Mansa

 
Allí las arenas blancas y finas conviven con las imponentes formaciones rocosas y las texturas más rústicas, con la tersura de los cantos rodados que llegan hasta la costa acunados por el movimiento del mar.Tratar de comprender la forma en que se fueron gestando las arenas que cubren la costa uruguaya es adentrarse en un camino cuyo inicio es difícil de precisar. Nacen como producto de largos procesos de alteración y remoción del material arenoso.

 

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El resultado no es uniforme porque la dinámica que actúa sobre las playas varía según los tiempos. Así es como en las playas uruguayas es posible distinguir arenas de variadas texturas combinadas con formaciones rocosas que reúnen toda una paleta de colores y cantos rodados que, en su conjunto, imprimen su sello particular a la costa.

Los granos que forman las arenas se toman su tiempo para llegar a adquirir el estatus de arena. Pero una vez que alcanzaron esa talla, prácticamente no se desgastan. Y sólo después de un larguísimo período se convertirán en sedimentos finos, no arenosos, que la atmósfera y el mar se encargarán de retirar de las playas.

 
 
 
 
 
 

Blancas arenas de la Playa Brava
Blancas arenas de la Playa Brava
Las arenas tienen diversidad de colores. Están compuestas por variados tamaños de granos, en distintas proporciones. Además, cada roca original sufre también un proceso de disgregación según los minerales que la componen y según los diversos agentes que actúan sobre ella. “El diferente aspecto de las arenas tiene que ver con los materiales que las constituyen dice el profesor Milton Jackson con su calibre o granulometría y con los agentes que participaron en la dinámica que les dio origen y que aún hoy siguen soportando”. Los movimientos del mar arrastran no solamente arena hasta las playas sino también cantos rodados que quedarán depositados sobre las playas o enterrados para seguir su proceso de desgaste natural.

 

Piedras del Chileno
Piedras del Chileno

 
Sin embargo, las rocas y las arenas son transportadas por el agua y los fenómenos atmosféricos hasta sitios de “entrampamiento” donde quedarán al resguardo de los fuertes procesos erosivos. Así, en la costa uruguaya es posible encontrar lugares donde los cantos rodados cobran mayor protagonismo como, por ejemplo, sucede en Maldonado, en sitios como Las Flores o Bella Vista.

 

Las formaciones rocosas presentan distinta coloración según los minerales que las componen. En Punta Colorada, las rocas ganan un tono rojizo debido a la riolita. En Punta Ballena, son oscuras por la cuarzita y la glauconita
Las formaciones rocosas presentan distinta coloración según los minerales que las componen. En Punta Colorada, las rocas ganan un tono rojizo debido a la riolita. En Punta Ballena, son oscuras por la cuarzita y la glauconita

 
Porque, clasificados por los espontáneos movimientos del mar, los ríos y los fenómenos atmosféricos, se van reuniendo en ciertos lugares como las playas y las dunas. También existen algunos sitios en los que las extensas playas son interrumpidas por importantes formaciones rocosas. Unos 2.500 millones de años le llevó a Punta del Este formar sus playas. El viento, el agua, el calor y la lluvia, entre otros, fueron sus hacedores naturales. Hoy, el más distinguido balneario uruguayo las ofrece sin condicionamientos a todo aquel que quiera disfrutarlas.

 

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