Historia y naturaleza

Naufragios emblemáticos de Punta del Este

 

Tragedias navales, tesoros perdidos e historias prohibidas.


 

La costa de Maldonado fue una trampa mortal para los antiguos navegantes. Tanto que se calcula que en el Río de la Plata hay unos 1.200 navíos hundidos desde el siglo XV. Las tormentas y la ausencia de cartas náuticas precisas hicieron que aquellos frágiles barcos de madera se perdieran en el fondo del mar, cargados de historias y metales preciosos.

Mucho después, fueron redescubiertos por los exploradores modernos: los “cazatesoros”. Durante 1997, el equipo de buzos de Héctor Bado logró extraer de las aguas de Punta del Este una de las piezas de artillería del barco de guerra británico Agamenón, que había naufragado en 1809. Aunque al mando del inglés Horatio Nelson había participado en la batalla de Trafalgar, curiosamente, fue más famoso por las visitas que le realizaba a bordo Lady Hamilton, amante de Nelson.

El barco hundido está muy cerca de los naufragios del Salvador y del navío negrero Sea Horse, ambos perdidos con un altísimo costo de vidas humanas y con valiosos elementos. El Sea Horse encalló y naufragó durante una persecución española en 1728, cerca de Isla de Lobos. Luego, se comprobó que transportaba ilegalmente más de un millón de pesos de la época en monedas de oro y plata. En él todavía están los grilletes con los que se transportaban los esclavos para ser vendidos en América.

El buque español Salvador naufragó el 31 de agosto de 1812 en medio de un temporal, en el que fallecieron más de quinientas personas, en su mayoría integrantes del batallón de Albuhera (Extremadura), que venían a reforzar la guarnición de Montevideo. Se trata de la tragedia marítima más grande ocurrida en la historia del Río de la Plata.


Operaciones en Isla de Lobos
En los últimos años, se han realizado importantes investigaciones en las inmediaciones de la Isla de Lobos. Allí se han recuperado muchos elementos valiosos e interesantes piezas de artillería que, aparentemente, habían pertenecido al naufragio de La Gaditana (1795).

Algunos fueron rescatados por el argentino Rodolfo Filippelli, quien también descubrió el naufragio de la fragata San Rafael. Esta embarcación había partido de Cádiz en enero de 1765 a cargo del capitán y maestre Francisco López Fiesco, con ropas y frutos para Santa María de los Buenos Aires, y con una carga de bombas y balas de artillería pertenecientes a Su Majestad.

Viajaban en él 61 tripulantes, 16 pasajeros y 20 polizontes que alcanzaron la costa a nado y fueron arrestados y enviados a Montevideo. Desde entonces el nombre “San Rafael” quedó eternamente ligado a la historia del principal balneario uruguayo.