Historia y naturaleza

Salir a flote – Arqueología subacuática

El Centro de Investigaciones del Patrimonio Costero (CIPAC) es uno de los pioneros a nivel mundial en el campo de la arqueología subacuática. Con sede en Maldonado, este centro, que depende de la Universidad de la República y cuenta con el  apoyo del Grupo en Defensa  del  Patrimonio  de  Maldonado, está a la vanguardia en una disciplina donde sólo sobresalen la Universidad de Cádiz, en España y la Universidad de Texas A&M, en Estados Unidos. Un verdadero orgullo uruguayo que, ahora, solicita ayuda.

Quienes practican buceo, aseguran que la sensación de bucear es la más parecida a flotar sin gravedad en el espacio. Quienes estudian arqueología saben que su disciplina supone un encuentro constante con el pasado tanto en términos históricos como culturales, sociales y económicos. No se trata de convertirse en un Indiana Jones de los océanos pero, de todos modos, es un campo de estudio atractivo, en pleno desarrollo y, sobre todo, bastante reciente. Si hubiera que establecer una línea de tiempo, la arqueología subacuática surge, como disciplina paralela a la arqueología de campo, a principios del siglo XX con el descubrimiento de un pecio (los restos de una nave naufragada) cercano a una isla griega y que contenía objetos de enorme valor histórico. Esas primeras incursiones no fueron, precisamente, sencillas: escafandras, tubos de aire, botas pesadas daban forma a un equipo difícil de manejar y muy inestable. Por otra parte, esos equipos eran muy limitados y sólo se podía acceder a naufragios cercanos a la costa de los que se rescataban ánforas y piezas de cerámica. La tecnología y sus múltiples avances en los siguientes cien años cambiaron el escenario por completo y hoy la arqueología subacuática -que a lo largo de este siglo transcurrido tuvo varios nombres: hidroarqueología, acqueologia, arqueología marina, arqueología submarina- está en pleno desarrollo y es quizás el campo arqueológico con mayor futuro.

En Uruguay, esta disciplina comenzó con el nuevo siglo. En 2000, la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República estableció el Programa de Arqueología Subacuática que desarrolló un importante campo de investigación, enseñanza y conservación del patrimonio costero, marítimo y subacuático del país. Y en 2009 se creó el Centro de Investigaciones del Patrimonio Costero (CIPAC), a partir del cual surgió el Centro Universitario Regional del Este (CURE) que centra su trabajo en los Departamentos de Maldonado, Rocha y Treinta y Tres, como parte del proyecto de descentralización de la Universidad de la República. Equipado con alta tecnología, el CIPAC tiene una completa infraestructura de investigación y enseñanza, incluyendo barcos, camionetas 4×4, equipos de sensores remoto y buceo científico, laboratorios de imágenes y medios digitales y un laboratorio para la conservación de materiales provenientes del ambiente submarino y costero. En la actualidad, el CIPAC está formado por un colectivo de investigadores que desarrollan actividades en los campos de arqueología costera y subacuática, antropología marítima, conservación arqueológica y buceo científico.

Además de las actividades de investigación académica, el CIPAC también dicta cursos formativos sobre patrimonio cultural marítimo y subacuático a los que asisten  estudiantes de grado y posgrado de diferentes carreras, egresados, profesionales y público en general, proveniente de distintos ámbitos. Las materias que se dictan van desde Introducción a la Arqueología Náutica, Marítima y Subacuática, Técnicas de Mapeo y Documentación del Patrimonio Costero y Etnografías Marítimo Costeras hasta Buceo Científico y Arqueológico. También se realizan cursos de extensión y educación permanente a los que concurren estudiantes y egresados de Uruguay, Brasil y Argentina. El  staff  permanente  del  CIPAC  está  compuesto  por  los siguientes  miembros  Dr.  Leticia D Ambrosio (CIPAC  DIRECTOR) Prof.  Adjunta,  especialista  en Antropología  Marítima y  Ecología  Cultural; Dr. Rodrigo Torres, Responsable  del  Programa  de  Arqueología  Marítima , Costera  y  Subacuática, Prof.  Adjunto  especialista  en  Arqueología  Marítima  y  Náutica; Andrés  Gascue, Prof.  Asistente en  Arqueología costera  y  prehistórica; Laura  Brum, Prof.  Asistente  especialista  en gestión  de recursos  arqueológicos ; Licenciado Eduardo  Keldjian  especialista  en  buceo  científico y  Arqueología  subacuática; contratado  Dr. Samila  Ferreira Prof.  Asistente  y  especialista  en  conservación  y  recursos  arqueológicos.

 

En la vanguardia

En el mundo son muy pocas las instituciones de enseñanza que cuentan con un Laboratorio de Conservación de Recursos Culturales como el CIPAC. Por eso hoy Uruguay es considerado uno de los países pioneros en este campo y forma parte de la vanguardia académica en esta disciplina. Hoy el CIPAC cuenta con una estructura de alto nivel que está a la par de cualquier laboratorio de conservación de los Estados Unidos y Europa. Sin embargo, a partir de la elaboración del proyecto hasta su implementación, hubo una interrupción en las inversiones que produjo deterioros que estuvieron por echar abajo el trabajo realizado. Desde comienzos del 2017, el CIPAC cuenta con dos investigadores en el equipo entrenados y certificados por el Laboratorio de Investigación en Conservación de la Universidad Norteamericana Texas A&M y así resurgió el anhelo de continuar creciendo en el proyecto. Samila  Ferreira (Doctora en Antropología Cultural recibida en la Universidad de Texas A&M) y

Rodrigo de Oliveira Torres (Antropólogo Naútico, recibido también en Texas A&M),   están  actualmente  a  cargo  del  Laboratorio    del  CIPAC  Maldonado que en enero de este año firmó un convenio de cooperación mutua con la universidad texana.

Además, este año el CIPAC ingresó a la Red UNITWIN para la Arqueología Subacuática de la UNESCO. A través de la conexión entre universidades que esta red propone, el centro de estudios uruguayo  tendrá un cuerpo docente y científico para crear el primer curso de postgrado en Arqueología Náutica y Subacuática con entrenamiento en conservación de recursos culturales provenientes de ambientes marinos de América del Sur. En el mundo, las únicas instituciones de enseñanza que contienen este postgrado son la Universidad de Texas A&M, en Estados Unidos y la Universidad de Cádiz, en España.

Entre los proyectos de investigación que el CIPAC lleva adelante actualmente, destacan Tecnologías aplicadas a la gestión del patrimonio cultural subacuático de la bahía de Maldonado (Uruguay) (2015-2018),  Pesquerías artesanales en la costa Este de Uruguay: Aportes para su investigación y gestión (2017-2019) y Tecnologías digitales tridimensionales aplicadas a la gestión y difusión del patrimonio arqueológico costero uruguayo (2017-2019).

 

Un apoyo clave

Desde 2015, el CIPAC cuenta con el apoyo que ha demostrado ser esencial, del Grupo  en  Defensa  del  Patrimonio  de  Maldonado, una asociación civil sin  fines  de  lucro cuyo  objetivo es la  defensa,  difusión, y protección del patrimonio  departamental.

Este Grupo -que aprobó  sus  estatutos  sociales  el  8  de  marzo  del  2018  y está  gestionando su personería jurídica ante el Ministerio de Educación y Cultura- es una asociación  civil dirigida  por  una  Comisión  Directiva  de  tres  miembros, una  Comisión  Fiscal  y  una  Asamblea  de  socios.  Su  creación  como  asociación  civil  surgió  del  aporte  de  15  socios  fundadores,  siendo  hoy  sus  representantes  legales  la  Dra. Claudia  Luzardo,  en  carácter de  Presidente,  y  la  señora  Nora  Abreut  en  carácter de  Secretaria.

La  asociación es desde 2015 el nexo entre el CIPAC y la comunidad, difundiendo   el  trabajo  académico y promoviendo   la  organización  de  diferentes  charlas en  Maldonado y en Punta del Este sobre la Arqueología Subacuática en la Bahía de Maldonado. Entre otras actividades, el Grupo en Defensa del Patrimonio de  Maldonado organizó durante  los meses de octubre del  año  2016 y enero/febrero  del 2017, dos muestras histórico-arqueológicas sobre los naufragios de los navíos  Salvador y  HMS Agamemnon. Y, en abril del 2018  -para apuntalar el ingreso del  Cipac a  la  Red  Unesco Unitwin- elevó  a  la  Unesco  una  carta  de  apoyo, promoviendo  ante  la  Junta  Departamental de  Maldonado  el  carácter  de  interés  departamental  de  este  importante  evento  académico  mundial. El  Grupo -que cuenta, entre sus integrantes, con investigadores, historiadores, estudiantes  de arquitectura, docentes, escritores  de novelas históricas, actores, entre otras actividades- sigue  trabajando  como  puente de  conexión  entre  la  academia  y la  sociedad civil pero  también  en  múltiples  proyectos  de  recuperación  y difusión  del  patrimonio  material que muchas  veces  se  encuentra  derruido.

El Grupo en Defensa del Patrimonio de Maldonado (grupodefpatrimoniomaldonado@hotmail.com o bien en su página de Facebook) está  formado  por sus  quince socios  fundadores:  Claudia  Luzardo, Nora  Abreut,  Ricardo Dutra, Roberto San  Martín, Ana María  González, Rodrigo Ivan Frias,  Myriam La Cava, Margarita  Fernández, Pura  Miguez,  Jorge  Fraga  Delfrate, Miguel  Angel  Berrueta,  Emiliano  Dutra, Federico  Zazpe,  Ana Rosso y María  Teresa  Pérez  Bourse, teniendo  el  apoyo de profesionales de diversas áreas. Entre los más destacados se encuentran la Arquitecta  Cecilia  Hrdlicka   especialista  en restauración edilicia  en  la Universidad de Florencia Italia, el Licenciado  en Restauración Andres Zucolotto de Mexico,  el Licenciado en Antropología Eduardo Keldjian (FHUCE), el Doctor en arqueología   Antonio  Lezama , el escritor  e investigador  Antonio Varese, el  Ingeniero y traductor Rafael Sánchez de la Universidad de París, la Antropóloga Social  Leticia  D Ambrosio y los  Doctores especializados en Arqueología  Subacuática  y Antropología Cultural Rodrigo De Oliveira Torres y Samila Ferreira ( Texas).

Ir por más

Más allá de los acuerdos y más allá de la gran capacidad de trabajo del CIPAC, esta actividad tiene un costo alto. Literalmente. Y para seguir creciendo en prestigio y en investigaciones, el CIPAC necesita financiación privada. Por eso se escribieron en el Registro de Proyectos Artístico Culturales de los Fondos de Incentivo Cultural, bajo el nombre “PROYECTO DE ADECUACIÓN DEL LABORATORIO DE CONSERVACIÓN DE RECURSOS CULTURALES PROCEDENTES DE SITIOS ARQUEOLÓGICOS URUGUAYOS DEL CIPAC CURE/UDELAR”.

Los Fondos de Incentivo Cultural (FI) están bajo la órbita del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay y ofrecen, a los patrocinantes privados, sello de responsabilidad socio-cultural y beneficios fiscales. Y garantizan que la inversión recibida será gestionada por un consejo nacional (CONAEF) mediante un régimen de etapas a cumplir. El monto máximo que cada proyecto puede captar es de 3 millones de pesos uruguayos que pueden ser pagados en cuotas y por diferentes empresas.

Como patrocinadores de un proyecto FI, las empresas no sólo contribuyen al desarrollo de proyectos declarados de fomento artístico cultural sino que, al mismo tiempo, cumplen con el pago de los impuestos correspondientes. Una iniciativa que  genera consecuencias positivas en toda la sociedad, integrando sectores y ayudando a promover políticas culturales. Las donaciones gozan de los beneficios fiscales establecidos por ley y deben realizarse en una cuenta especialmente habilitada. En el caso de CIPAC dicha cuenta es “CONAEF – FONDOS ESPECÍFICOS / Nº 152 005328-0” del Banco República. Los interesados deben completar en la web de los FI (www.fondosdeincentivocultural.gub.uy) el formulario digital correspondiente para llevar a cabo las donaciones. Una buena manera de alentar la cultura del país. Porque el CIPAC es un orgullo para Uruguay y merece la ayuda de todos.